Si alguna vez se preguntó si podría vivir sin Gmail… sepa que ya lo ha hecho. A este lado del Atlántico, hemos pasado la abstinencia de correos electrónicos durante las horas de sueño. Más complicado ha sido la situación para los fanáticos del mail de Google de ese lado del mundo.
“Tres horas sin Gmail. Si esto significa crisis para ti, comprueba tu realidad”, explicaba un periodista holandés, como recoge la cadena Fox. “La dependencia es una bruja”.
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El problema se inició a eso de las 10.30 de la mañana (hora española), cuando el servicio “se bloqueó”, como publica Vnunet. La situación ya se ha solucionado, aunque en medio han quedado unas cuantas horas de vacío del servicio. Un vacío, por otra parte, que no sólo ha impactado en el uso y la imagen del producto, sino que también podría tener consecuencias en uno de los segmentos emergentes del mercado TIC.
“La caída expone la vulnerabilidad subyacente del cloud computing“, apunta la Fox, lo que no habrá sentado muy bien, por otra parte, a los empresarios a los que la compañía ha convencido para pasarse a su servicio de correo en lugar de usar el clásico Outlook. “Si los servidores centrales o tu acceso a internet se caen, te habrás ahogado”, añade la cadena televisiva.
Como publica The Washington Post, Gmail ha pasado esta mañana a ser… Gfail, un gracioso (y sonoro) juego de palabras en inglés con las palabras correo y error.
Éste es el segundo gran fallo de Google en menos de mes. La compañía ya había convertido a toda la red en sospechosa de malware a principios de febrero. ¿Significa esto que ha dejado la firma de ser infalible?






Lo cierto es que me parece una falta de seriedad por parte de Gmail, ya que algunas personas necesitan de este correo para desempeñar su labor profesional y se han quedado tiradas sin ninguna explicación conssitente, disculpa o remuneración.
[…] ha vuelto a caerse, por segunda vez en menos de un mes. Sí, había sobrevivido a unas horillas sin servicio… ¿podrá hacerlo ante parones que empiezan a convertirse en […]
[…] ha vuelto a caerse, por segunda vez en menos de un mes. Sí, había sobrevivido a unas horillas sin servicio… ¿podrá hacerlo ante parones que empiezan a convertirse en […]